Després de la pluja
María Victoria Marín Garrido
(*) El texto que viene a continuación se inspira de forma especial en la escena 2 de la obra. (Belbel, Sergi. Després de la pluja. Edicions
62, col·lecció El Galliner, nº 181. Barcelona, 2001. pp.
41-52)
Després de la pluja es una obra de Sergi Belbel (1992) que marca un cambio en su estilo, pues, pasa de una producción abstracta a una concreta, en la cual se revaloriza lo convencional, un teatro más humano que atraiga a un público más amplio. Según Carles Batlle, el cambio de un estilo a otro se sucede de una forma tan natural, que nadie se acuerda ya de su anterior estilo, marcado por la abstracción y el formalismo.
No sólo tuvo éxito
en Cataluña, sino que su nuevo estilo llamó la atención en el
extranjero, tanto que Després de la pluja es la obra que más
se ha representado en el extranjero. Sin embargo, el país, en el
cual, ha triunfado de verdad Belbel es en Alemania, puesto que tuvo
la suerte de contar con una de las compañías de teatro más
importantes y prestigiosas, Henschel Schauspiel.
La trama de la obra
refleja la miseria humana, según el crítico Eduardo Haro Tecglen.
Todo acontece en un rascacielos de casi más de doscientos metros, es
decir, una oficina, en la cual sus trabajadores se desesperan por
subir a la terraza y aspirar el humo de un cigarrillo a escondidas,
ya que está prohibido fumar en el interior del edificio. Los
trabajadores no sólo tienen que luchar contra la ansiedad de fumar,
sino que también tienen que defenderse de las envidias, de los
miedos propios y ajenos, y de las sospechas en una oficina, donde las
relaciones de los empleados se vuelve cada vez más complicadas. El
revoltijo deja entrever amoríos de mensajeros, aspiraciones
frustradas, pequeños conflictos entre las secretarias y ambiciones
de poder, tal y como dice el crítico Bruno Bert.
La sequía asedia la
ciudad desde hace dos años, es decir, desde hace dos años las
personas del edificio esperan a que llegue, para poder solucionar sus
pequeños problemas, la lluvia será la que limpie sus vidas. También
la sequía expresa la esterilidad. Al final de la obra lloverá
resolviendo algunos problemas y otros se quedarán al amparo de
nuestra imaginación.
Sergi Belbel escribe
escenas cortas, repetitivas y obsesivas que tienen un desenlace, todo
ello para crear la rutina que absorbe a los personajes, y que según
Bert, les lleva a añorar los valores conservadores. “A desear que
el amor fértil, […], sea finalmente encontrado en las altas
cornisas de la alienación, y la lluvia después de todo caiga,
volviendo “locos” a los hombres que necesitan abandonar el
edificio para (como sea y con quien sea) probar que de verdad existe
más allá de él la aventura de vivir realmente”1.
En la obra se deja
aparentar que no sucede nada, pero según Tecglen, “en ese no pasar
nada pasan demasiadas cosas: un helicóptero se estrella, un jefe se
arroja por la ventana, a la esposa de un informático la violan y la
matan… Y hasta llueva”. Sin embargo, todo esto sucede a lo largo
de tres días sin alterar a nadie en demasía.
Los personajes son
estereotipos de personas sencillas, incluso algunas llegan a resultar
un tanto “imbéciles”, como las secretarias, y en concreto la
secretaria rubia. En la escena seleccionada se presentará y
desarrollará una charla entre todas las secretarias, reflejando,
así, el tema escogido. Pero antes debemos tratar más a fondo la
impresión que recibieron los críticos de la obra.
El crítico alemán
Armgard Seegers “avisa que la obra trata de personas normales con
problemas normales, pero que el autor no hace caracterizaciones
psicológicas de sus personajes, que no hay nada parecido al
subtexto”. Ésta falta de transfondo psicológico preocupa a los
críticos, tanto que en muchos artículos, según Cornelia Eisner, se
critica “la superficialidad de la obra y el uso de estereotipos
vacíos.” Este hecho provoca que haya más espectadores en las
butacas y mucho más variados, pero sus reacciones no llegan a ser
“bastante estimulantes”, tal y como expresa Tecglen. Su misma
opinión tienen la mayoría de críticos alemanes, pues, creen que
sólo es capaz de provocar una sonrisa, pero no una risa
descontrolada. No obstante, insisten en subrayar que no es una obra
aburrida, solamente les preocupaba la escasez emocional. Carles
Batlle habla de un “realismo distanciado”, por lo tanto, el
resultado es “una escritura atractiva y seductora, pero que
dificulta-probablemente de manera intencionada- el acceso a las
grandes implicaciones emocionales”.
Por otro lado, está
falta de profundidad y de trascendencia es lo que para otros le
confiere su atractivo, como por ejemplo, a críticos alemanes, como
Dirk Shümer, que elogia los diálogos de la obra, llegándolo a
comparar con Beckett.
Mónica Zahner habla
de un “juego absurdo” que vacila entre “tontería y seriedad”
absoluta y que se va sucediendo poco a poco.
A parte del diálogo,
los críticos y directores se centran en la diversidad de personajes
que aparecen en la obra, y de cómo éste hecho permite a los actores
demostrar sus habilidades. Según Cornelia Eisner, los aspectos
atractivos de la obra Després de la pluja son la mezcla de
factores cómicos y trágicos simultáneamente, y también que trate
temas actuales y personajes normales, en los cuales el espectador se
puede identificar.
En lo que se refiere
al autor, Sergi Belbel, los críticos opinan que su talento recae en
la capacidad de observación y la manera especial que tiene de
expresar lo absurdo de la cotidianeidad en diálogos cortos, tal y
como dice Eisner.
Por último, me
gustaría resaltar la ausencia de héroes/heroínas que se presenta
en la obra, puesto que es una obra coral, con ocho personajes que
comparten el protagonismo. Estos personajes, como ya se ha mencionado
anteriormente, sufren males ordinarios y comunes, y ninguno posee las
suficientes agallas para resolverlos cara a cara. Todos padecen de
envidia, de egoísmo y de miedos que se agazapan en la oficina,
esperando subir a la azotea y desahogarse a la vez que el humo sale
de sus bocas. Aunque sólo la lluvia puede llevarse todas sus penas,
y como ya hemos visto solamente unas pocas.
Las secretarias
sufren todos estos males, esperan a la lluvia, o quizá un
héroe/heroína que no llega, y así pasan años acumulando el
sufrimiento. Toda la escena refleja superficialidad, ninguna es capaz
de convertirse en su propia heroína.
Los héroes son
capaces de grandes hazañas, poseedores de grandes virtudes con las
que combaten los males del mundo. Sus actos no están motivados por
intenciones egoístas, sino que son altruistas en todas sus acciones,
incluso apostarían su vida si la ocasión se lo exigiera. Belbel
parece restarle importancia intencionadamente a las emociones, sus
personajes no son capaces de mostrar virtudes de héroes o heroínas,
porque no ven ningún ejemplo en la realidad, ¿ acaso será que hoy
en día no existen los héroes?.
El término héroe
ha ido variando estos últimos años, hoy en día un héroe puede ser
un superviviente de una catástrofe, una persona que salva a otra en
situaciones peligrosas o el caso más sorprendente e “inesperado”,
una celebridad. Parece ser que hay muchos tipos de héroes, no
obstante, cada uno de nosotros puede comenzar por enfrentarse a los
monstruitos interiores, y más tarde tener el valor de convertirnos
en nuestros propios héroes o heroínas.
Referencias:
Eisner,
Cornelia., La recepción
de la obra Després de la pluja, de Sergi Belbel, a Alemania.
(Barcelona).
Bert,
Bruno., Después
de la lluvia.
Escuela de Arte Teatral de IMBA.
Haro,
Tecglen, Eduardo., Fumar
es un placer.
Diario El País.
1
escuela teatral de IMBA, artículo por Bruno Bert.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada