dimarts, 8 de gener del 2013

No hay héroes (*)

Després de la pluja
María Victoria Marín Garrido
(*) El texto que viene a continuación se inspira de forma especial en la escena 2 de la obra. (Belbel, Sergi. Després de la pluja. Edicions 62, col·lecció El Galliner, nº 181. Barcelona, 2001. pp. 41-52)
 
Després de la pluja es una obra de Sergi Belbel (1992) que marca un cambio en su estilo, pues, pasa de una producción abstracta a una concreta, en la cual se revaloriza lo convencional, un teatro más humano que atraiga a un público más amplio. Según Carles Batlle, el cambio de un estilo a otro se sucede de una forma tan natural, que nadie se acuerda ya de su anterior estilo, marcado por la abstracción y el formalismo.
No sólo tuvo éxito en Cataluña, sino que su nuevo estilo llamó la atención en el extranjero, tanto que Després de la pluja es la obra que más se ha representado en el extranjero. Sin embargo, el país, en el cual, ha triunfado de verdad Belbel es en Alemania, puesto que tuvo la suerte de contar con una de las compañías de teatro más importantes y prestigiosas, Henschel Schauspiel. 

 
La trama de la obra refleja la miseria humana, según el crítico Eduardo Haro Tecglen. Todo acontece en un rascacielos de casi más de doscientos metros, es decir, una oficina, en la cual sus trabajadores se desesperan por subir a la terraza y aspirar el humo de un cigarrillo a escondidas, ya que está prohibido fumar en el interior del edificio. Los trabajadores no sólo tienen que luchar contra la ansiedad de fumar, sino que también tienen que defenderse de las envidias, de los miedos propios y ajenos, y de las sospechas en una oficina, donde las relaciones de los empleados se vuelve cada vez más complicadas. El revoltijo deja entrever amoríos de mensajeros, aspiraciones frustradas, pequeños conflictos entre las secretarias y ambiciones de poder, tal y como dice el crítico Bruno Bert.
La sequía asedia la ciudad desde hace dos años, es decir, desde hace dos años las personas del edificio esperan a que llegue, para poder solucionar sus pequeños problemas, la lluvia será la que limpie sus vidas. También la sequía expresa la esterilidad. Al final de la obra lloverá resolviendo algunos problemas y otros se quedarán al amparo de nuestra imaginación.
Sergi Belbel escribe escenas cortas, repetitivas y obsesivas que tienen un desenlace, todo ello para crear la rutina que absorbe a los personajes, y que según Bert, les lleva a añorar los valores conservadores. “A desear que el amor fértil, […], sea finalmente encontrado en las altas cornisas de la alienación, y la lluvia después de todo caiga, volviendo “locos” a los hombres que necesitan abandonar el edificio para (como sea y con quien sea) probar que de verdad existe más allá de él la aventura de vivir realmente”1.
En la obra se deja aparentar que no sucede nada, pero según Tecglen, “en ese no pasar nada pasan demasiadas cosas: un helicóptero se estrella, un jefe se arroja por la ventana, a la esposa de un informático la violan y la matan… Y hasta llueva”. Sin embargo, todo esto sucede a lo largo de tres días sin alterar a nadie en demasía.
Los personajes son estereotipos de personas sencillas, incluso algunas llegan a resultar un tanto “imbéciles”, como las secretarias, y en concreto la secretaria rubia. En la escena seleccionada se presentará y desarrollará una charla entre todas las secretarias, reflejando, así, el tema escogido. Pero antes debemos tratar más a fondo la impresión que recibieron los críticos de la obra.
El crítico alemán Armgard Seegers “avisa que la obra trata de personas normales con problemas normales, pero que el autor no hace caracterizaciones psicológicas de sus personajes, que no hay nada parecido al subtexto”. Ésta falta de transfondo psicológico preocupa a los críticos, tanto que en muchos artículos, según Cornelia Eisner, se critica “la superficialidad de la obra y el uso de estereotipos vacíos.” Este hecho provoca que haya más espectadores en las butacas y mucho más variados, pero sus reacciones no llegan a ser “bastante estimulantes”, tal y como expresa Tecglen. Su misma opinión tienen la mayoría de críticos alemanes, pues, creen que sólo es capaz de provocar una sonrisa, pero no una risa descontrolada. No obstante, insisten en subrayar que no es una obra aburrida, solamente les preocupaba la escasez emocional. Carles Batlle habla de un “realismo distanciado”, por lo tanto, el resultado es “una escritura atractiva y seductora, pero que dificulta-probablemente de manera intencionada- el acceso a las grandes implicaciones emocionales”.
Por otro lado, está falta de profundidad y de trascendencia es lo que para otros le confiere su atractivo, como por ejemplo, a críticos alemanes, como Dirk Shümer, que elogia los diálogos de la obra, llegándolo a comparar con Beckett.
Mónica Zahner habla de un “juego absurdo” que vacila entre “tontería y seriedad” absoluta y que se va sucediendo poco a poco.
A parte del diálogo, los críticos y directores se centran en la diversidad de personajes que aparecen en la obra, y de cómo éste hecho permite a los actores demostrar sus habilidades. Según Cornelia Eisner, los aspectos atractivos de la obra Després de la pluja son la mezcla de factores cómicos y trágicos simultáneamente, y también que trate temas actuales y personajes normales, en los cuales el espectador se puede identificar.
En lo que se refiere al autor, Sergi Belbel, los críticos opinan que su talento recae en la capacidad de observación y la manera especial que tiene de expresar lo absurdo de la cotidianeidad en diálogos cortos, tal y como dice Eisner.
Por último, me gustaría resaltar la ausencia de héroes/heroínas que se presenta en la obra, puesto que es una obra coral, con ocho personajes que comparten el protagonismo. Estos personajes, como ya se ha mencionado anteriormente, sufren males ordinarios y comunes, y ninguno posee las suficientes agallas para resolverlos cara a cara. Todos padecen de envidia, de egoísmo y de miedos que se agazapan en la oficina, esperando subir a la azotea y desahogarse a la vez que el humo sale de sus bocas. Aunque sólo la lluvia puede llevarse todas sus penas, y como ya hemos visto solamente unas pocas.
Las secretarias sufren todos estos males, esperan a la lluvia, o quizá un héroe/heroína que no llega, y así pasan años acumulando el sufrimiento. Toda la escena refleja superficialidad, ninguna es capaz de convertirse en su propia heroína.
Los héroes son capaces de grandes hazañas, poseedores de grandes virtudes con las que combaten los males del mundo. Sus actos no están motivados por intenciones egoístas, sino que son altruistas en todas sus acciones, incluso apostarían su vida si la ocasión se lo exigiera. Belbel parece restarle importancia intencionadamente a las emociones, sus personajes no son capaces de mostrar virtudes de héroes o heroínas, porque no ven ningún ejemplo en la realidad, ¿ acaso será que hoy en día no existen los héroes?.
El término héroe ha ido variando estos últimos años, hoy en día un héroe puede ser un superviviente de una catástrofe, una persona que salva a otra en situaciones peligrosas o el caso más sorprendente e “inesperado”, una celebridad. Parece ser que hay muchos tipos de héroes, no obstante, cada uno de nosotros puede comenzar por enfrentarse a los monstruitos interiores, y más tarde tener el valor de convertirnos en nuestros propios héroes o heroínas.

Referencias:
Eisner, Cornelia., La recepción de la obra Després de la pluja, de Sergi Belbel, a Alemania. (Barcelona). 
Bert, Bruno., Después de la lluvia. Escuela de Arte Teatral de IMBA.
Haro, Tecglen, Eduardo., Fumar es un placer. Diario El País. 
 
1 escuela teatral de IMBA, artículo por Bruno Bert.

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